Una cervecería en medio de la nada

Hace casi una década iniciamos con el proyecto de tener una cervecería artesanal en Nayarit. Originalmente, mi sueño era convertirme en jazzista, pero la vida me fue llevando por el rumbo de la malta y el lúpulo, así que no le puse reparo y lo acepté con convicción.

No ha sido nada fácil transitar por este camino. Pareciera muy divertido, remunerado y, hasta cierto punto, un pasatiempo. Sin embargo, la profesionalización nos ha llevado a descubrir aspectos del negocio que nunca imaginamos, como aprender de:

  • finanzas
  • administración
  • atención a clientes
  • manejo de inventarios, etcétera.

En mi favor diré que la ignorancia me ha llevado muy lejos, y esto es porque, si desde el principio hubiera sabido la cantidad de retos que esto implicaba, estoy seguro de que no lo hubiera hecho.

Justamente, el no saber las implicaciones, no solo de tener un negocio sino de estar en el negocio de la cerveza, me fue presentando cada situación como un reto que se tenía que superar. Empezando porque, en el estado de Nayarit, la Ley de Alcoholes no contemplaba un permiso de elaboración de cerveza artesanal hasta antes de diciembre de 2022.

El sábado 13 de diciembre de 2025 por fin abrimos las puertas de nuestro beer garden en el ejido de Jalcocotán. Fue un momento maravilloso que disfrutamos en compañía de nuestra familia, amigos y clientes.

Pasado el tiempo y ya en operaciones, un día llegó un norteamericano que estaba muy asombrado porque había una cervecería “in the middle of nowhere”, es decir, en medio de la nada; para ser más específicos, en Jalcocotán.

Su pregunta era por qué aquí y no en Tepic, y la respuesta es muy simple: porque somos de aquí. Aquí están nuestros recuerdos, aquí nació toda la familia. Jalco representa nuestro manantial de vida y nuestra identidad. Todo lo que somos nació aquí y nos sentimos orgullosos de nuestras raíces.

En 1948, mis abuelos Ignacio Bugarín Núñez y Bertha Montoya González llegaron al ejido de Jalcocotán por una oferta de trabajo para él, como caporal del señor Chuy Arteaga.

Como dato curioso, mi abuelita siempre sostuvo que nunca se irían de aquí porque aquí había mucha agua, y no olvidemos que la cerveza está hecha en un 95 % de agua.

Con el paso del tiempo, mi abuelo se convirtió en el lechero del pueblo, teniendo la ordeña en el espacio que actualmente es nuestra cervecería. Todo cambia, la vida cambia, pero la memoria siempre se queda. Al final, la leche se transformó en cerveza artesanal.

César Bugarín

El mero mero que le pone sabor a tus convivios. Entre semana ando mezclando granos y lúpulos con la precisión de un científico loco, y los fines de semana sirviendo las chelas y mezclando las rolas que arman el cotorreo.

Cervezas artesanales hechas en Nayarit